Con un hardware
que cuente con un dispositivo FPGA es posible programar, después
del proceso de fabricación, las E/S o incluso un microcontrolador
para tareas dedicadas de control de una aplicación específica,
todo esto sin que sea necesario modificar el diseño del hardware.
Una FPGA está
compuesta de bloques lógicos comunicados por conexiones programables.
Dentro de de la FPGA se puede incluir, mediante bloques de código,
la funcionalidad de varios circuitos integrados diferentes. Estos
bloques de codigo, que cuentan con la funcionalidad de un dispositivo
de E/S determinado, se los conoce como bloques de propiedad intelectual
o IP cores.

Una parte de
las funciones del FPGA integrado se utilizan para el funcionamiento
general del hardware, otras funciones permiten ampliar E/S.
Su precio es
aceptable (a partir de los 20 euros). Esto hace que sean factores
efectivos para el ahorro de costos y tiempo de desarrollo al realizar
configuraciones individuales de productos estándar.
De esta manera
puede recibir un hardware con características de E/S disponibles
en la FPGA,
de acuerdo a los requerimientos individuales. Esto se logra mediante
la integración de IP cores específicos, y si la FPGA
es reprogramable, esta puede ser modificada posteriormente.
Así,
el aumento de la flexibilidad en las E/S para el hardware, la disponibilidad
a largo plazo y su soporte para rango de temperatura extendida hacen
de las FPGAs una tecnología clave para aplicaciones embebidas
que requieren ahorro de tiempo y costo.